Las Trichodermas son un género de hongos saprófitos que están presentes en todos los suelos y cuentan con una gran capacidad de adaptación, lo que deriva en que tengan prevalencia sobre otros hongos. Las Trichodermas en agricultura constituyen una alternativa biológica respetuosa con el medio ambiente, pues es limpia, no contiene residuos y no es acumulable en la cadena alimentaria (aspectos que no se dan en los pesticidas químicos de uso común).

Según recoge la tesis doctoral del Dr. Rubén López Mondéjar (Universidad de Alicante, 2011) morfológicamente se distinguen más de 30 especies distintas pertenecientes al género Trichoderma, pero los avances en detección utilizando métodos moleculares hacen que esta cifra pueda ascender a más de 100 especies diferentes.

 

Usos de las Trichodermas en agricultura

Las Trichodermas se utilizan como agentes de control biológico frente a numerosos hongos fitopatógenos presentes en los distintos suelos y sustratos, incluyéndose entre las especies con mayor espectro de acción T. atroviride y T. asperellum. Pero además del control biológico, se han reportado otras acciones con efecto positivo sobre el crecimiento y desarrollo de las plantas.

Los efectos de las Trichodermas pueden darse en tres ámbitos distintos, según Infante et al. (2009) y Harman (2004):

 

  1. Efectos sobre los microorganismos fitopatógenos:
  • Colonización de nichos ecológicos: es el principal modo de acción. En él interviene la gran plasticidad ecológica de Trichoderma spp. y su velocidad de crecimiento y desarrollo, que le proporcionan la habilidad de desplazar al patógeno suprimiendo o no expresándose la enfermedad. Este mecanismo se considera esencial para la prevención de enfermedades, pues la zona colonizada no podrá ser ocupada por ningún patógeno.
  • Micoparasitismo: estos microorganismos parasitan una amplia variedad de hongos fitopatógenos como Phytophthora spp. Fusarium spp., Rhizoctonia spp., Sclerotinia spp., Pythium spp. En primer lugar, Trichoderma spp. reconoce al patógeno y crece quimiotrópicamente hacia él. A continuación, se adhiere a sus hifas y se enrolla en ellas, sintetizando enzimas degradadoras de la pared celular y endoquitinasas fungotóxicas. Por último, las hifas de Trichoderma spp. ingresan en el hongo fitopatógeno y se alimentan de sus contenidos celulares. Se ha descubierto que el reconocimiento del patógeno por parte de Trichoderma spp. tiene determinada especificidad, es decir, diferentes especies y cepas de Trichoderma spp. tendrían la capacidad de parasitar a diferentes patógenos.
  • Producción de antibióticos: se trata de metabolitos secundarios volátiles y no volátiles con fuerte actividad inhibidora sobre el crecimiento de muchos hongos fitopatógenos. Algunas de las enzimas degradadoras de la pared celular actúan también como antibióticos. Al igual que sucede con el micoparasitismo, la producción de antibióticos por parte de Trichoderma spp. tiene determinada especificidad.
  • Eliminación de factores de patogenicidad: mediante la inmovilización de moléculas vitales para el metabolismo del hongo patógeno y la desactivación de enzimas de patógenos durante el proceso de infección.

 

  1. Efectos positivos en las plantas:
  • Efectos sobre el crecimiento de las plantas: el sistema de hifas de Trichoderma spp. coloniza las raíces de la planta elevando considerablemente la capacidad de exploración del suelo y, por ello, la captación de nutrientes y de agua por las raíces. Esto puede traducirse en un incremento del volumen radicular y en el aumento del vigor y la productividad de la planta, además de otorgar tolerancia a estreses tanto abióticos como bióticos.
  • Resistencia inducida: al colonizar las raíces, inducen o elicitan en las plantas mecanismos de defensa (fisiológicos y bioquímicos) contra una amplia gama de microorganismos patógenos de numerosas especies de plantas.

 

  1. Efectos en la rizosfera:
  • Efectos sobre el crecimiento de las plantas: el sistema de hifas de Trichoderma spp. coloniza las raíces de la planta elevando considerablemente la capacidad de exploración del suelo y, por ello, la captación de nutrientes y de agua por las raíces. Esto puede traducirse en un incremento del volumen radicular y en el aumento del vigor y la productividad de la planta, además de otorgar tolerancia a estreses tanto abióticos como bióticos.
  • Resistencia inducida: al colonizar las raíces, inducen o elicitan en las plantas mecanismos de defensa (fisiológicos y bioquímicos) contra una amplia gama de microorganismos patógenos de numerosas especies de plantas.
  • Solubilización de nutrientes en el suelo: por ejemplo, aquellos que son escasamente solubles o insolubles, como el zinc y el fósforo.
  • Mineralización de la materia orgánica: por su capacidad de utilizar diversas fuentes de carbono para su desarrollo, dejan numerosos nutrientes a disposición de las raíces.
  • Eliminación o inactivación de compuestos tóxicos de la zona radicular: Trichoderma spp. tiene la capacidad de degradar o inactivar ciertos metabolitos tóxicos excretados por patógenos.

 

trichoderma

 

TusalⓇ, la solución de Certis para el uso de Trichodermas en agricultura

En Certis contamos con TusalⓇ, un fungicida biológico formulado a base de dos cepas de trichodermas (T11 T. atroviride  y T25 T. asperellum) que ayuda a prevenir y controlar los hongos fitopatógenos del suelo. Este producto se pueden aplicar tanto en invernadero como al aire libre y sobre distintos tipos de cultivos como pimiento, pepino, tomate y calabacín, entre otros.

Para garantizar su eficacia y favorecer su crecimiento en la rizosfera, lo más adecuado es aplicar TusalⓇ mediante riego por goteo en tratamientos fraccionados realizándose el  primero de ellos a 1 kg/ha y los sucesivos (hasta un máximo de 4 tratamientos) a 0,5 kg/ha con intervalos de 15-30 días. Se recomienda realizar los tratamientos durante la última fase del riego (en los últimos 2000 l) para evitar pérdidas del producto.

La primera aplicación de TusalⓇ se debe realizar en el momento del trasplante, aunque puede retrasarse hasta los 15 días posteriores al mismo si existe poco enraizamiento. La dosis acumulada no debe sobrepasar los 3 kg/ha, a excepción de en fresales donde la dosis máxima acumulada es de 6 kg/ha, pudiendo adecuar las aplicaciones a los momentos más sensibles del cultivo, como son el momento de la implantación y de nuevo al llegar la primavera.

No hay que olvidar que uno de los factores clave para asegurar las condiciones óptimas de desarrollo de las Trichodermas en los suelos es la temperatura registrada en los mismos para no perjudicar sus niveles poblacionales. La temperatura óptima para el desarrollo de Trichoderma spp. se sitúa entre 25-30 ºC, ya que su tasa de crecimiento disminuye progresivamente por debajo y por encima de este rango de temperaturas. Como consecuencia, no es recomendable realizar tratamientos cuando la temperatura del suelo sea inferior a 10-15ºC y se recomienda un monitoreo de poblaciones cuando sea superior a 30ºC.

Puedes conocer más acerca de TusalⓇ y las Trichodermas consultando nuestro caso de éxito.

 

Referencias:

  • Harman GE. (2004) “Mythos and dogmas of biocontrol. Changes in perceptions derive from research on Trichoderma harzianum T22.” Plant Dis. 2004;84:377-393.
  • Infante D., Martínez B., González N. y Reyes Y. (2009). “Mecanismos de Acción de Trichoderma frente a hongos fitopatógenos.” Protección Veg., Vol. 24 No. 1: 14-21