La mosca blanca es una de las plagas más habituales en cultivos agrarios y jardines, pues ataca tanto a plantas ornamentales como a verduras y hortalizas. Algunas de las plantaciones de campo que más afectadas se ven por este insecto son el tomate, el pimiento, la berenjena, el calabacín, el melón y la sandía, entre otros. Para evitar que la mosca blanca ataque a tus cultivos es importante saber detectarla a tiempo.

 

¿Cómo detectar la mosca blanca?

Este insecto, conocido científicamente como Trialeurodes vaporariorum, prolifera en climas templados y húmedos, por lo que surge sobre todo en las épocas del año más calurosas (primavera y verano). Físicamente es muy pequeños, mide entre 1 y 3 milímetros y entre su familia pueden distinguirse más de mil especies diferentes. Es un insecto que una vez ha aparecido es muy difícil de controlar, ya que su ciclo de vida está en torno a los 10 y los 30 días y durante estos pueden llegar a reproducirse en varias ocasiones poniendo entre 80 y 300 huevos cada vez, por lo que su proliferación es muy rápida.

La mosca blanca ataca a las plantas a través de su aparato bucal succionador con el que se alimenta de la savia de estas. Principalmente se puede detectar su presencia mirando el envés de las hojas, pues es la zona más porosa de la planta y donde mejor acceso tienen a la savia. También pueden situarse en otras zonas de crecimiento de la planta como, por ejemplo, el tallo.

Los daños que causa pueden llegar a ser muy graves, ya que al alimentarse de la savia de las plantas debilita los cultivos provocando un parón en su desarrollo y la pérdidas de los frutos. Algunos de los síntomas que revelan que un cultivo está afectado por una plaga de mosca blanca son la aparición en las hojas de puntos más claros que el verde habitual, las hojas secas y amarillentas y la aparición de melaza sobre estas. Además, puede ser la puerta a otro tipo de infecciones y enfermedades para la planta, como es el caso de la clorosis o la negrilla.


Mosca Blanca

 

¿Cómo prevenir la mosca blanca?

La prevención es el mejor aliado para evitar la proliferación de mosca blanca en cualquier cultivo, sobre todo en aquellos que se encuentran en zonas templadas y los que se siembran en invernadero. Algunas de las medidas que pueden ayudar a controlarla son las siguientes:

  • Dejar proliferar a sus depredadores naturales, como por ejemplo las mariquitas.
  • Regar continua y adecuadamente los cultivos.
  • Ceñirse a los calendarios de siembra establecidos.
  • Desarrollar a lo largo del año una rotación de cultivos.
  • Eliminar las malas hierbas y maleza que pueda aparecer alrededor de los cultivos.
  • Controlar la aparición de hormigas, ya que protegen a la mosca blanca frente a sus enemigos naturales.

 

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Si la mosca blanca ya ha hecho su aparición, habrá que recurrir al uso de productos especializados que ayuden a eliminar la plaga. En Certis contamos con varios productos contra la mosca blanca. Por un lado están MospilanⓇ y EradicoatⓇ. El primero de ellos actúa sobre el sistema nervioso central de los insectos, bloqueando los receptores de acetilcolina. Como resultado se interrumpe la transmisión del impulso nervioso, lo que conduce a la parálisis y muerte del insecto. Mospilan® es especialmente eficaz porque se propaga a través de la savia, la principal fuente de alimentación de la mosca blanca.

Mientras que EradicoatⓇ es un insecticida destinado al uso en horticultura y especialmente a los cultivos hortícolas bajo invernadero. Este acaricida/insecticida formulado con Maltodextrina (polímero de glucosa proveniente de la hidrólisis del almidón) actúa por contacto de tres formas distintas:

  • Actuando por asfixia sobre los insectos y ácaros, cubriendo los espiráculos respiratorios y causando su muerte.
  • Causando la muerte por adhesión y pegado de las plagas a la superficie vegetal.
  • Impidiendo la movilidad de los insectos alados, evitando así la colonización a otras partes del cultivo.

 

Qué es la mosca blanca

 

Por otro lado también contamos con dos productos para combatir la mosca blanca que, además, cuentan con certificado ecológico: Breaker® y Botanigard®. Breaker® es un insecticida no sistémico con acción por contacto y cierta actividad acaricida que ofrece rápida penetración. Actúa sobre los canales de sodio del sistema nervioso de los insectos y cuenta con un fuerte efecto de choque y poca persistencia, permitiendo efectuar intervenciones muy concretas sin consecuencias prolongadas.

Botanigard® es un insecticida biológico que actúa por contacto e infección. Presenta un amplio espectro de acción sobre trips, mosca blanca, larvas de lepidópteos, coleópteros y pulgones. Botanigard® está especialmente formulado con un sistema único de transporte coloidal (STC) que protege a las esporas de agresiones externas, lo que mejora notablemente la eficacia de la aplicación. Gracias a esta tecnología, Botanigard® no necesita mezclarse con reguladores de pH o coadyuvantes, ya que lo lleva incluido.

Si tus cultivos se han visto afectados por este tipo de plaga y no sabes como terminar con ella, ponte en contacto con nosotros y uno de nuestros técnicos te asesorará al respecto.