La brotación en patata es el principal problema que presenta este cultivo en post-cosecha. Este fenómeno provoca un deterioro en la calidad del alimento, lo que repercute asimismo en la comercialización de estos tubérculos. Por ello, el buen mantenimiento de las patatas durante el periodo de almacenamiento es clave para la industria alimentaria. Para controlar e inhibir la brotación se suelen aplicar tratamientos de supresión a base de Clorprofam (CIPC).

El Clorprofam es el principal  agente químico que se emplea para evitar la brotación de la patata, ya que es un producto económico, relativamente fácil de usar y que permite evitar la brotación por un largo periodo de tiempo.

La solución para muchas cadenas de distribución alimentaria es Biox-M: un producto natural a base de aceite de menta que se utiliza para fumigación de los almacenes de patata, cuya ventaja fundamental es que puede usarse para producción ecológica.

También pueden utilizarse productos a base de etileno, aunque son muy difíciles de usar porque requieren cámaras perfectamente estancas para una buena regulación de los niveles de este gas. Además, tiene como inconveniente que tan pronto se deja de aplicar el producto, la patata empieza a brotar.

Para garantizar las buenas condiciones de almacenamiento de la patata en Certis contamos con la gama de antigerminantes Gro-Stop®. Estos están formulados a base de Clorprofam y están divididos en tres productos distintos: Gro-Stop® Basis, Gro-Stop® Ready y Gro-Stop® Electro Xedamate® 60. En el catálogo de la gama Gro-Stop® puedes conocer los usos y beneficios de cada uno de estos productos.

Gro-Stop® Basis Gro-Stop® Ready son productos que se aplican mediante pulverización líquida durante el periodo de llenado del almacén, mientras que Gro-Stop® Electro o Xedamate® 60 se usan a través de termonebulización una vez que la patata está almacenada. Puedes conocer un poco más acerca del uso de estos productos en el post ‘Tratamientos CIPC a entrada en almacén’.